La jornada gastronómica del 18 de agosto.

                   Cada año, el día 18 de agosto se reunen una media de un año con otro 525 comensales. Depende en que día de la semana cae el día 18; pero en cualquier caso ningún año la cifra de comensales baja de 450.
                   La jornada comienza a las 8 de la mañana con la preparación de utensilios, mesas y todo lo que conlleva un evento de estas características.
                   Una vez que se ha preparado todo lo necesario, se comienza con la organización y la preparación.

                   En primer lugar con el almuerzo y consiste en asadurilla de cordero y torreznos. Se sirve a los asistentes entre las 11,30 o 12 horas de la mañana. Terminada la preparación del almuerzo, seguidamente se comienza la preparación de la comida comenzando con los entremeses de jamón con melón y caldereta de ternera, pan, vino, y otros licores. La comida se sirve entre las 4 o 4,30 de la tarde.
                   Desde primeras horas de la mañana y durante todos los preparativos hasta la hora de la comida se llevan acabo diversas actividades deportivas.
                   En la sobremesa, cada uno pasa el tiempo como cree oportuno hasta las 9 de la tarde aproximadamente, que se recoge y se preparan los utensilios para la gran chocolatada. A las 10 de la noche se prepara el chocolate con bizcochos y se sirve a unas 500 personas.
                   La verbena dura hasta las 2 de la madrugada con baile de charanga y pasacalles como fin de fiestas, dando la vuelta al pueblo.
                   Toda la organización corre a cargo de la Junta directiva del Cub y por su puesto bajo la supervisión de su Presidente. Es justo resaltar, lo importante e imprescindible que es la colaboración  de los socios, atendiendo las indicaciones de las tareas a realizar bajo el control de los responsables, designados para tal fin y que son como sigue.

                  Un responsable de cocina con ocho ayudantes y ocho colaboradores.
                  Un responsable de bar con cuatro ayudantes y diez colaboradores.
                  Un responsable de actividades con cinco ayudantes y tres colaboradores.

 

Como es obvio esto es un pequeño resumen de un día que no es para contarlo. Es... para vivirlo.                        


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